COMUNICADO: Mujeres del ALBA rechazan injerencia y agresión de gobierno estadounidense contra el Pueblo de Venezuela

viernes, marzo 20, 2015

Las mujeres de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA, convocadas en el marco del 59° Período de sesiones de la Comisión del Estatus Jurídico y Social de la Mujer que se lleva a cabo en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, expresamos nuestro rechazo firme y categórico a la reciente declaración del Señor Barack Obama, Presidente de los Estados Unidos, calificando a Venezuela como una “Amenaza a la Seguridad Nacional de Estados Unidos”, como una medida previa a intervenciones de mayor alcance en contra del Pueblo venezolano.

El Gobierno Bolivariano de Venezuela ha expresado en innumerables ocasiones su voluntad inequívoca de mantener un diálogo fraterno con el gobierno estadounidense sobre la base del respeto, la igualdad soberana de los Estados y la no injerencia en los asuntos internos, principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y que son el pilar de la paz y la seguridad internacional.

Las medidas unilaterales del gobierno estadounidense dirigidas contra funcionarios del Estado venezolano violan de manera flagrante el derecho internacional y los principios de la Carta, al pretender coartar el derecho a la autodeterminación de un Estado soberano, libre e independiente.

Desde sus inicios, la Revolución Bolivariana se ha caracterizado por trabajar en función de superar las condiciones de exclusión y negación de los sectores olvidados de la población venezolana, en particular en reivindicar el papel histórico de la mujer.

Seguimos convencidas de que la augusta hidalguía y nobleza del pueblo venezolano derrotará una vez más las intenciones oscuras y las declaraciones guerreristas de los voceros del Gobierno de Obama, que hoy quiere imponerse nuevamente al deseo de libertad y justicia social de América Latina y el Caribe.

Nueva York, 11 de marzo de 2015

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Creación de UnaMujer permitirá el avance de las venezolanas

MinMujer “Con la participación libre y soberana de las venezolanas ha nacido la Unión Nacional de Mujeres, UnaMujer, (…) una organización unitaria que va a agrupar y a defender los derechos a la vida, a la libertad de la mujer venezolana, y que va a confederar todas las organizaciones de base del país”.

Estas fueron las palabras expresadas por el Presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, tras haber sometido a votación la creación de este organismo, durante el acto de clausura del Congreso Venezolano de las Mujeres en la Plaza Diego Ibarra de Caracas.

¡Aprobado! Expresó el mandatario nacional ante las asistentes que celebraron entre aplausos y consignas un logro más de las mujeres en Revolución, además, el jefe de Estado dedicó esta nueva organización al Comandante Supremo, Hugo Chávez, como un homenaje a sus luchas por los derechos de las venezolanas.

En este sentido convocó para el próximo 25 de abril al censo nacional para la inscripción de las mujeres en UnaMujer. “Mujeres abramos las compuertas estiremos nuestras manos y convoquemos a quienes quieran igualdad a incorporarse a UnaMujer”, dijo.

De igual forma llamó a la creación de una nueva estructura especial para la economía productiva de la mujer, para lo cual delegó al Ministro de Industrias, José David Cabello y al vicepresidente de Economía y ministro para la Banca Pública, Rodolfo Marco Torres.

“Le voy a entregar a ustedes (mujeres) todos esos procesos productivos, industriales, distributivos y de importación”, apuntó.

En cuanto a las propuestas entregadas el día de hoy por las mujeres organizadas, señaló que “el 8 de abril debemos hacer una reunión especial del Consejo Presidencial del Gobierno Popular de la Mujer para que me traigan todas las propuestas que han recogido a escala nacional para la toma de decisiones (…) las mujeres son responsables de proponer políticas públicas en todas las áreas, más allá de los temas de género”, puntualizó.

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Congreso Venezolano de Mujeres: Comienzo de la Unión Nacional de las Mujeres

Prensa MinMujer “Si nos preguntamos si necesitamos en Venezuela una unión de mujeres, si nos preguntamos si hace falta un movimiento de mujeres unitario; a esto le respondemos que si, es importante contar con la organización para consolidar un Estado que le de más oportunidades a las mujeres en Venezuela, por que todavía queda cinco por ciento de mujeres en el país en pobreza extrema, y si, por que tenemos por delante la creación de un Estado socialista que apenas empieza a emerger desde nuestro pueblo”.

Así lo apuntó la ministra del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género (MinMujer), Andreína Tarazón Bolívar, durante la instalación del Congreso Venezolano de las Mujeres, que comenzó este viernes.

Además aprovechó mediante su intervención, resaltar el gran trabajo de los movimientos mujeres en todo el país de cara a este gran encuentro. “Desde hace 16 años nos encontramos consolidando un gran movimiento de mujeres bolivariano, y hoy vamos juntas a formar esta gran plataforma unitaria de mujeres, contando con el apoyo de nuestro presidente Nicolás Maduro Moros”, aseveró.

Desde el Teatro de la Academia Militar, Tarazón mencionó que se tiene por delante uno de los más grandes retos de la Revolución Bolivariana, “que es parir un nuevo sistema económico, dejando así, de ser un país rentista y ascender a una nueva economía, libre de explotación".

“Hoy frente a la arremetida de los Estados Unidos de América, tenemos que demostrar que las mujeres caminamos a pasos firmes, logrando alcanzar un modelo social como lo es el socialismo, donde el hombre y la mujer caminan con paso de libertad y con paso de paridad”, agregó.

Por su parte, la viceministra de Igualdad de Género y No Discriminación, Rebeca Madriz, quien intervino en la actividad, resaltó los logros alcanzados por las mujeres venezolanas en el marco de la Revolución Bolivariana. “Hoy contamos con un Gobierno que pone a nuestra disposición políticas públicas con igualdad y equidad de género”.

De igual forma resaltó que alrededor de 36 mil mujeres a nivel nacional participaron en las asambleas previas a este importante encuentro. “Tenemos el compromiso con la Revolución Bolivariana y nuestro líder, a colocarnos a la vanguardia del movimiento popular organizado, en este espacio unitario que nos convoca para que con la fuerza amorosa de la mujer revolucionaria nos pongamos al frente de la defensa de soberanía nacional”.

Héctor Rodríguez, vicepresidente del Área Social, exhortó a las mujeres venezolanas a que no den un paso atrás, resaltando a su vez los avances de las mujeres alcanzados hasta el momento. “Las mujeres deben tener en la agenda de la plataforma unitaria garantizar la paz a todo el pueblo venezolano, y garantizar este año la victoria frente a las próximas elecciones de la Asamblea Nacional”, dijo.

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España: Programa electoral feminista

Lidia Falcón

Público.es El próximo 24 de mayo de 2015, se elegirán más de 64.000 cargos de 8.111 ayuntamientos, 7 cabildos, 3 consejos insulares y 3 diputaciones forales. A la vez se votarán a 866 diputadas y diputados de 13 comunidades autónomas. Estas elecciones pueden ser clave para que la ciudadanía escoja un modelo de gobernación, municipal y autonómica, que defienda el derecho de las personas a la sanidad, la educación, los servicios sociales, y las ayudas económicas a los más desfavorecidos desde la atención pública, derrotando el modelo de privatizaciones y apoyo a las clases más adineradas en perjuicio de las clases trabajadoras, que se ha implantado en nuestro país en los últimos años.

En la actualidad, en España contamos con 5,7 millones de personas desempleadas, el 48% mujeres, se han eliminado escuelas infantiles, ambulatorios, plazas en los hospitales, con el despido o la no contratación de miles de profesionales, han aumentado los desahucios de viviendas y la violencia contra las mujeres. Estas condiciones sociales que estamos padeciendo, por todas y todos conocidas, pueden ser modificadas sustancialmente a favor de las mujeres y de los trabajadores con nuestro voto. Las Comunidades Autónomas gestionan el 36% del gasto público en España, en particular la sanidad, la educación y los servicios. Los Ayuntamientos gestionaban hasta ahora el 13% del gasto público, y tienen el 95% de los cargos de elección directa, lo que significa que vienen a suplir las carencias en estos servicios que padecen las Comunidades.

En el año 2013, el Partido Popular, por la Ley de 27 de diciembre, llamada de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, que sustituye a la de 1985 de Régimen Local, aprobó quitarle la competencia a los Ayuntamientos en servicios sociales, educación infantil de 0 a 3 años, atención a mayores y a víctimas de violencia machista y promoción de la igualdad. Esta medida es semejante a otras muchas que el gobierno del PP ha impuesto con la política de recortes económicos que ha hundido en la pobreza a la tercera parte de la población española. Pero en este caso este ahorro es realmente miserable porque las llamadas políticas de igualdad entre hombres y mujeres representan el 0,005% del Presupuesto del Estado central, el 0,09 de los autonómicos y el 0,24 de los de los ayuntamientos. Y sin embargo se proponen hacer desaparecer las ayudas y atenciones que los municipios prestaban a las mujeres, niños y niñas y personas mayores.

En vísperas de que comiencen a celebrarse la serie de elecciones que jalonan el calendario de este año las 38 organizaciones feministas que hemos suscrito el PACTO FEMINISTA POR LAS MUJERES, hemos elaborado un programa donde se recogen las imprescindibles reformas y servicios que los partidos que se presentan deben incluir en sus programas electorales.

Las medidas que proponemos son imprescindibles para garantizar la participación social de las mujeres en condiciones semejantes a las de los hombres, en cumplimiento de la Ley de Igualdad y de los Planes de Igualdad aprobados por el Parlamento. Ningún país puede considerarse avanzado y democrático si no tiene en cuenta las necesidades de la mitad de su población que cumple la tarea más importante: reproducir a todos los seres humanos.

CORPORACIONES LOCALES

Los Ayuntamientos tienen que incorporar políticas de formación y de fomento de la contratación y la iniciativa económica de las mujeres, servicios de educación infantil de 0 a 3 años; comedores escolares y compatibilidad de horarios y calendario escolar con el laboral de las madres y padres, también accesibles para las madres que se dedican al trabajo doméstico. Atención a la Dependencia: servicios profesionales de ayuda a domicilio, centros de día y residencias asistidas. Reconversión profesional de cuidadoras familiares y empleadas de hogar a empleadas con derechos laborales plenos.

Seleccionar a candidatas y candidatos por capacidad y mérito en igualdad de condiciones, sin estereotipos de sexo como la eterna juventud y la belleza de las mujeres y la experiencia e inteligencia de los hombres.

Establecer el equilibrio de mujeres y hombres en las candidaturas, incluyendo las de municipios con menos de 3.000 habitantes, con listas cremallera, encabezadas al 50% por mujeres. Implantar un Consejo de participación de las Mujeres representativo, plural, autónomo y reivindicativo.

Aprobar unos presupuestos participativos con perspectiva de género. Y constituir la Concejalía de Igualdad de la Mujer, los Agentes de Igualdad y un Plan Local de Igualdad aprobado por Pleno, previa consulta ciudadana y a las ONGs de mujeres, con calendario y recursos políticos, humanos y materiales apropiados, con difusión y evaluación regular y pública de su aplicación.

Promocionar a las mujeres en su política de urbanismo, vivienda, educación, servicios sociales, seguridad, transportes públicos, empleo, sanidad y cultura sin estereotipos sexuales y fomentar el deporte no competitivo y la actividad física en chicas, adultas y mujeres mayores.

Es imprescindible también que los Ayuntamientos tomen medidas para prevenir y paliar la Violencia Machista, con suficiencia, continuidad y transparencia en el reparto autonómico y local de la financiación estatal para la atención jurídica, psicológica, social, económica, laboral y de vivienda a las víctimas en todo el territorio.

Y que se realicen campañas denunciando la extrema violencia que sufren las prostitutas por parte de proxenetas, chulos y clientes, para abogar por la abolición de la prostitución.

Urbanismo, vivienda, gestión de lo público y de los recursos naturales

Como dice la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, las administraciones públicas han contribuido a la burbuja inmobiliaria promoviendo la vivienda en propiedad y marginando la vivienda en alquiler. La desgravación fiscal de la compra, la Ley de Arrendamientos Urbanos, las hipotecas a 50 años, la inexistencia de un parque público de alquiler y la falta de control y restricción del crédito, han empujado a millares de familias a endeudarse por encima de sus posibilidades para acceder a una vivienda. Aunque el Poder Judicial no desglosa por sexos la cifra de cerca de 235.000 desahuciados de 2011 a 2014, la percepción es que las mujeres mayores y las nacionales o inmigrantes solas con hijos llevan la peor parte. Por ello es imprescindible convertir el parque de viviendas hipotecadas de primera residencia en parque público de alquiler social y fomentar una oferta plural de vivienda, con modelos variados que se adecuen a necesidades diferentes y cambiantes, con atención especial a las familias monoparentales y a la emancipación de los jóvenes.

Hora es de ordenar la ciudad para los peatones, en su mayoría mujeres; mezclar los usos urbanos, apoyando la diversificación de actividad en todo el territorio y evitando áreas segregadas por sexos, edades y clases; fomentar los espacios públicos como foro de relación, que refuercen el sentimiento de vecindad y pertenencia y revitalicen la interacción social; mejorar el sentimiento de seguridad manteniendo espacios públicos transitados y cuidados, accesibles, iluminados y abiertos.

Y si realmente se pretende la conciliación de la vida laboral y privada de las mujeres es imprescindible crear servicios de proximidad y centros polivalentes. Entre los que se encuentran la creación y mantenimiento de jardines de infancia públicos para niños y niñas de 0 a 3 años a los que puedan servirse tanto las madres que trabajen fuera de su casa como las que se dediquen al trabajo doméstico. Así como residencias de personas mayores, geriátricos y centros de día

EN LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS

Los gobiernos de las Comunidades han recortado notablemente los presupuestos destinados a cubrir las necesidades de las mujeres, que son las más desatendidas. Por ello es imprescindible establecer el siguiente programa:

- Salud

· Evaluar, con participación de las asociaciones de mujeres, el impacto en la sociedad de tener un gasto sanitario público inferior a la media europea (5,8% del PIB frente al 7,2%), y en consecuencia aumentar el presupuesto destinado a ello.

· Programas de atención al impacto en la salud física y psíquica de las mujeres de la asignación del cuidado de dependientes y personas enfermas, la contaminación ambiental, la violencia machista, la especial vulnerabilidad de discapacitadas, inmigrantes, rurales y ancianas, incluidas las institucionalizadas, (el incremento injustificado de la cirugía estética y la tiranía de la moda y la belleza).

· Detección precoz del cáncer de mama y ginecológico con cobertura universal (100%) por la sanidad pública.

· Acceso de todas las mujeres, incluidas las jóvenes e inmigrantes, a todos los métodos anticonceptivos: preservativos, diafragma, DIUS y anticonceptivos de última generación. Píldora de emergencia en todos los centros de atención primaria y urgencias.

· Atención al embarazo, parto y puerperio conforme a los principios de la OMS 2001 y los derechos de la embarazada y el bebé de la Conferencia de Fortaleza (Brasil) 1985. Garantizar el acceso igualitario de mujeres lesbianas y solas a los tratamientos de fertilidad e inseminación artificial en la sanidad pública. Reducir las cesáreas y los partos inducidos. Adecuar la preparación al parto a los horarios de las trabajadoras. Detectar, atender y denunciar la violencia contra la mujer durante el embarazo y el puerperio. Universalizar el permiso pagado por maternidad de 16 semanas (Convenio 183 OIT).

· Garantizar la cobertura por la sanidad pública –hospitales, centros de especialidades, dispositivos de cirugía menor ambulatoria y aborto farmacológico- de la Interrupción Voluntaria del Embarazo. Evaluar la atención, pública o privada, a la menopausia, la terapia hormonal sustitutoria y los nuevos fármacos anti-osteoporosis con criterios de la Agencia Nacional del Medicamento.

· Moratoria de la vacuna del Papiloma Virus Humano.

· Atender, desde las necesidades de la mujer, el aumento del hipotiroidismo, enfermedades autoinmunes, trastornos musculoesqueléticos, fatiga crónica, fibromialgia, anemias y violencia sexual.

· Prevención de la discapacidad asociada al envejecimiento: centros de día, centros deportivos y piscinas accesibles a la población con menores recursos económicos.

· Personal de enfermería y medicina en Atención primaria con 1.200-1.500 personas por profesional y al menos 10 minutos por usuaria/o.

· Estructura de distrito para coordinar el apoyo sanitario y social a víctimas de violencia machista. Reforzamiento de los servicios de salud mental a las mujeres.

- Educación

· Plan de formación permanente del profesorado para la coeducación y la educación feminista, (como Asturias y Cataluña), que garantice la universalidad y obligatoriedad de dicha formación. Atención especial a las especificidades sobre formación en Igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres de los Servicios de Inspección Educativa, Equipos Directivos y Profesorado Tutor.

· Revisión del currículum de todas las etapas en clave coeducativa. Impulso transversal a la Educación en Valores, en especial la Educación Feminista.

· Plan obligatorio sobre la igualdad entre hombres y mujeres contra la violencia machista en cada Centro Escolar, con persona responsable formada y con disponibilidad de tiempo y recursos educativos.

· Cobertura de la demanda y accesibilidad económica de la educación infantil pública, especialmente de 0 a 3 años, que actualmente sólo cubre al 44%.

- Ley de Dependencia

El número de personas atendidas por la Ley 39/2006 de atención a la dependencia ha menguado un 3,25% en los primeros 11 meses de 2014. Son 729.313 personas, 24.529 menos que en 2013 y 9.274 menos que en 2011. Las personas con dependencia moderada, que debían ser atendidas desde 2012, han sido excluidas hasta el 1 de julio de 2015.

· Tramitar en 3 meses las prestaciones. Actualmente ¼ tiene esperas de más de 1 año.

· Que la paguita a la cuidadora familiar sea excepcional, según el art.18, no la prestación mayoritaria actual (41,5%), porque perpetúa el cuidado por las hijas y mujeres de la familia, ha perdido la seguridad social y se aplica en detrimento de los servicios públicos y profesionales de ayuda a domicilio, asistente personal, centro de día o residencia.

· Eficacia del derecho subjetivo universal, que se está sustituyendo por un sistema marginal.

· Combatir activamente la discriminación de las personas por lugar de residencia, que hace que la cobertura oscile de más del 2% de la población en Castilla y León y Cantabria a menos del 1% en Canarias (0,6%), y C. Valenciana (0,8%).

· Reconversión profesional de cuidadoras familiares y empleadas de hogar a empleadas con derechos laborales plenos.

· Participación de las asociaciones de mujeres en su seguimiento.

- Políticas activas de reparto igualitario del empleo

· En su propia política de personal, con plan de igualdad, y en sus concursos y contratos administrativos.

· Políticas igualitarias entre hombres y mujeres de formación, fomento de la contratación y la iniciativa económica y en la protección por desempleo.

· Lucha contra la pobreza y la exclusión social.

- Democracia paritaria y participativa. Transversalidad

· Equilibrio de mujeres y hombres en las candidaturas con listas cremallera, encabezadas al 50% por mujeres. Paridad en los órganos de gobierno y de alta administración.

· Fortalecimiento del organismo autonómico de la Mujer (al menos Instituto o Dirección General)

· Planes de Igualdad entre hombres y mujeres continuados, con objetivos concretos y evaluación transparente y participativa.

· Participación de los Consejos de Mujeres (estatal, autonómicos y locales) en el seguimiento de estas políticas. Creación de Consejos autonómicos en las CCAA que no los tienen.

- Violencia machista

· Suficiencia, continuidad y transparencia en el reparto autonómico y local de la financiación estatal para la atención jurídica, psicológica, social, económica, laboral y de vivienda a las víctimas en todo el territorio.

· Un mínimo de tres campañas anuales de prevención y sensibilización, informando de los derechos de las mujeres en sus relaciones sentimentales, laborales y de ciudadanía con los hombres, y en la separación o divorcio.

· Extender a todo el profesorado de preescolar, colegios e institutos la formación obligatoria feminista.

· Formación especializada feminista a profesionales de los medios de comunicación, y seguimiento para evitar la utilización de los testimonios de las víctimas con fines sensacionalistas. Que los medios de comunicación públicos difundan periódicamente datos estadísticos de las sentencias condenatorias y de agresores en prisión, para que se conozca la verdadera realidad de los procesos de violencia, y para combatir la sensación de impunidad que sienten las víctimas.

· Proceder a la formación feminista del personal judicial, dada la tendencia constatada a la minimización de la entidad de las agresiones y de la valoración del riesgo, e igualmente para exigir el máximo rigor en la investigación de las causas y en la suspensión de las condenas, que no debe ser de aplicación automática como para el resto de delitos y debe ir en su caso acompañada de una valoración previa del riesgo.

· Programas específicos de prevención de la violencia machista desde la infancia y en todos los grados educativos, dentro del horario lectivo.

· Exigir especialización en materia de violencia machista y estabilidad en el empleo a las/os profesionales de los equipos multidisciplinares de valoración. Mejora en la formación del personal de atención psicológica y equipos psicosociales de los Juzgados en especial para impedir el uso del pretendido Síndrome de Alineación Parental.

· Reversión de los cierres de Puntos de Encuentro Familiar, ante la escandalosa espera para hacer efectivos los regímenes de visitas y el correcto desarrollo de los encuentros paternofiliales de menores.

· Dotación de suficientes dispositivos de seguridad de teleasistencia, con pulseras para todas mujeres con riesgo medio – alto (no exclusivamente extremo) de sufrir nuevas agresiones y siempre para las afectadas por incumplimientos de la Orden de Protección dictada por el Juzgado.

· Elaboración de informes periódicos de control de la efectividad y cumplimiento de las medidas de seguridad por los servicios existentes o por nuevas unidades específicas para el seguimiento de los servicios de teleasistencia y pulseras GPS, a fin de verificar su funcionamiento y su impacto positivo en la prevención y detección de los quebrantamientos.

· Cambiar la legislación foral sobre derecho civil, aquellas Comunidades que sean competentes para establecer que la custodia compartida únicamente se podrá establecer cuando los progenitores del menor estén de acuerdo en ella y no exista ningún proceso abierto de violencia machista contra el padre.

· Negar los permisos municipales para abrir locales, sea cuales sea, donde se ejerza la prostitución.

. Realizar campañas denunciando la extrema violencia que sufren las prostitutas por parte de proxenetas, chulos y clientes y abogar por la abolición de la prostitución.

Fuente: http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2015/03/04/programa-electoral-feminista/

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Louise Michel, de maestra a comunera

Tamara Ruiz

Periódico en lucha Louise Michel nació en Haute-Marne (Francia) en 1830. Hija de una sirvienta y de un terrateniente, recibió una buena educación basada en principios liberales.

Quería ser maestra, por lo que ingresó en una academia en Chaumont, en la que se diplomó, aunque no puedo llegar a ejercer en la escuela pública por negarse a prestar juramento a Napoleón III.

Trabajó como profesora en varias academias privadas, siendo criticada por los padres de algunos alumnos por su método alternativo de enseñanza: llevaba a sus alumnos a dar clases al aire libre para disfrutar de la naturaleza y les enseñaba a cantar la Marsellesa (en una época en la que estaba prohibido). Prohibía los castigos e insistía en el sentido de la responsabilidad y en la participación activa del alumnado.

Más tarde abre otra escuela privada en Millieres, donde enseña durante dos años, hasta que se traslada a Paris, en 1856. Una vez allí comienza a asistir a reuniones políticas y se introduce en ambientes revolucionarios, donde traba amistad con Eugène Varlin, Raoul Rigault y Emile Eudes, entre otros, y comienza a escribir con frecuencia en periódicos de la oposición como “Le cri du peuple” (El grito del pueblo).

En 1869 es secretaria de la “sociedad Democrática de Moralización”, cuyo objetivo era ayudar a las trabajadoras obreras.

Tras la proclamación de la III República, mientras el ejército prusiano marcha hacia Paris, Louise Michel entra a formar parte del Comité de Vigilancia del barrio de Montmartre, una de las asociaciones vecinales que se crearon para organizar la defensa de la ciudad.

La Comuna de Paris

Tras participar en numerosas manifestaciones durante los meses previos al comienzo de la Comuna, juega un papel clave en los acontecimientos que marcan el inicio de la Comuna, encontrándose en primera fila, disparando. Cuando el gobierno de Versalles envía sus tropas para apoderarse de los cañones de la Guardia Nacional, Luoise Michel, que en ese momento es Presidenta del Comité de Vigilancia del distrito XVIII de Paris, lidera una manifestación de mujeres que impidió al ejército hacerse con los cañones, y consiguiendo que los soldados confraternicen con los guardias nacionales y el pueblo parisino.

Desarrolla una labor social y militante destacada durante los dos meses que dura la Comuna. Anima el “Club de la Revolución” de la iglesia Saint Bernard de la Chapelle, en el distrito XVIII, y consigue la creación de comedores para los niños y niñas del barrio. Organiza un servicio de guarderías infantiles en toda la ciudad y apoya ideas muy novedosas como la creación de escuelas profesionales y de orfanatos laicos.

Combate, fusil en mano, en las barricadas de Clamart, Neuilly e Issy-les-Moulineaux, y también colabora como enfermera, recogiendo y atendiendo a los heridos, y recluta a mujeres para conducir las ambulancias.

Como guardia del batallón 61 de Montmartre, lideró un batallón femenino cuyo coraje destacó especialmente durante la últimas batallas de la Comuna.

Aunque ella consiguió escapar, más tarde se entregó a las autoridades de Versalles para evitar que fusilaran a su madre, que había sido arrestada.

Tras ser encarcelada durante unos meses, es llevada ante un Consejo de Guerra que la condena a diez años de destierro a Nueva Caledonia. Una vez allí, entra en contacto con la población local, a quienes enseña a leer y escribir y simpatiza con los nativos que luchan por la independencia de la colonia francesa, con quienes colabora. Aunque anteriormente simpatizaba con la corriente socialista del blanquismo, durante el exilio se aproxima al anarquismo.

Al cabo de nueve años de destierro es amnistiada, regresando de nuevo a Paris en 1880, donde es recibida por 10.000 personas.

Tras su regreso interviene en numerosos mítines en Francia y en otros países europeos, donde habla acerca de su lucha por la revolución social y sobre el anarquismo. El cobrar entrada en esos actos a las personas asistentes lo ve como una forma de que las clases medias contribuyan a apoyar a las trabajadoras.

En 1883, tras participar en una manifestación de desempleados que termina con el saqueo de varias panaderías y en enfrentamientos con la policía, vuelve a ser condenada a varios años de prisión y encarcelada, negándose posteriormente a ser amnistiada, aunque acaba saliendo de la cárcel al cabo de tres años.

Al año siguiente, en 1887, durante una reunión de militantes un anciano monje le dispara hiriéndole en el oído y quedando una bala alojada en su cabeza, lo que posteriormente le ocasionará fuertes dolores. A pesar de ello, durante el juicio Luoise pidió indulgencia para su agresor.

Los últimos años de su vida los pasa entre mítines y en prisión hasta que se exilia a Londres para evitar ser ingresada en un psiquiátrico.

Las incendiarias

Luoise no fue la única mujer que tuvo un papel destacado durante la Comuna de Paris, sino que hubo cientos de ellas que participaron activamente, tanto en las barricadas como en el ámbito político, creando cooperativas de trabajadoras y sindicatos específicos para mujeres, participando activamente en clubes políticos y creando organizaciones revolucionarias propias, como el Comité de Mujeres para la Vigilancia, el Club de la Revolución Social o el Club de la Revolución, entre otros.

Muchas de esas mujeres desafiaron el rol que tenían establecido en esa época, combatiendo en primera línea y reivindicando sus derechos. Los medios de la época hablaban de su combatividad y las denominaba las “pétroleuses” o incendiarias, extendiendo el rumor falso de que prendían fuego a edificios públicos durante la última semana de la Comuna.
Tamara Ruiz (@tamyson_rr) es militante de En lucha / En lluita

Fuente: http://enlucha.org/diari/louise-michel-de-maestra-a-comunera/#.VQs5-mbCPs1

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Programa Feminista de Podemos: Reorganizar el sistema de cuidados

lunes, marzo 02, 2015


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Beatriz Preciado y su régimen farmacopornográfico

lunes, febrero 02, 2015

Aquiles Zambrano

Andén Digital En esta reseña, el autor comenta Testo Yonqui, un ensayo que se propone superar la conceptualización de las operaciones de control “panóptico” que desarrollara Michel Foucault en su obra. La autora de Manifiesto contrasexual (2002) y Pornotopía (2010) propone nuevos modelos de control desde el interior del cuerpo a partir de las dos grandes industrias del siglo XX: la farmacéutica y la pornográfica.

En algún momento creíste ser un tipo abierto a las manifestaciones sexuales y a las luchas feministas, transgénero y homosexuales, libradas en el mundo durante los últimos cincuenta años; si en algún momento creíste apoyar alguna clase de resistencia o de vanguardia política en contra de la discriminación sexual o de la violencia de género o de la dominación machista, o creíste apoyar la inversión feminista o alguna clase de reivindicación de minorías sexualmente excluidas; si alguna vez creíste algo parecido a eso, este libro es para ti.

Y es que, luego de leer Testo Yonqui de Beatriz Preciado, S.L.U. ESPASA LIBROS, 2008, uno no puede sino sentirse como una abuela arrodillada rezando el rosario en la catedral. Ave María Purísima, este libro es una bomba en los cimientos de la cultura, es un hachazo en la cabeza ─diría Kafka─, una fisura en el hielo que de un momento a otro abrirá una grieta enorme en tu cabeza y que se tragará todos tus pensamientos como una deslumbrante vagina intelectual. Durante no sé cuántos días, Beatriz Preciado y su Testo Yonqui fueron casi mi único tema de conversación. Quizás exagero, pero este libro, y en general el pensamiento de Beatriz Preciado, tienen esa seductora cualidad de colonizar tu comprensión del mundo de una forma casi absoluta, de abrir una perspectiva insospechada sobre el caos contemporáneo. Una prosa precisa y contundente va tejiendo una red de datos y conceptos que te atrapa y te anula de esa forma en la que te anulan los buenos escritores, o, para decirlo en sus términos, de esa forma en la que te follan los buenos escritores.

Testo Yonqui es muchísimas cosas, pero sobre todo es, según sus propias palabras, un “ensayo corporal”. Y aquí la palabra ensayo tiene al menos dos sentidos: es un ensayo en el sentido de género literario, y es un ensayo en el sentido de experimento. Testo Yonqui es un diario que registra las modificaciones corporales y emocionales de la autora mientras se suministra dosis de testosterona en gel, es un diario donde narra su vida sexual y política y, al mismo tiempo, es una deslumbrante reflexión sobre los mecanismos de gestión y dominación somato-política que intervienen en la construcción del cuerpo y la sexualidad.

Siguiendo a Foucault y a Judith Buttler, Beatriz considera que el sexo del cuerpo, la común partición entre hombre y mujer, entre femenino y masculino, entre homosexual y heterosexual no son más que ficciones construidas por discursos científicos que responden a cierto modelo político heterosexual y blanco de normalización y control. La división hombre / mujer no es más que una construcción política y cultural que se presenta a sí misma como natural, es una ficción que no se reconoce como tal. De esa negación, brota precisamente su dominio: científicamente comprobado = verdadero. Toda verdad está sometida al discurso y al método científico y, como ya sabemos, toda investigación científica está sometida y financiada por el poder económico y político, por las grandes trasnacionales y los fondos estatales. La ciencia es, en ese sentido, el criterio de veracidad por excelencia, es el laboratorio donde se fabrica lo que comúnmente entendemos por realidad y, sobre todo, lo que creemos que es nuestro cuerpo:

“Durante el siglo XX, periodo en el que se lleva a cabo la materialización farmacopornográfica, la psicología, la sexología, la endocrinología han establecido su autoridad material transformando los conceptos de psiquismo, de libido, de conciencia, de feminidad y masculinidad, de heterosexualidad y homosexualidad en realidades tangibles, en sustancias químicas, en moléculas comercializables, en cuerpos, en biotipos humanos, en bienes de intercambio gestionables por las multinacionales farmacéuticas. Si la ciencia ha alcanzado el lugar hegemónico que ocupa como discurso y como práctica en nuestra cultura, es precisamente gracias a lo que Ian Hacking, Steve Woolgar y Bruno Latour llaman su "autoridad material", es decir, su capacidad para inventar y producir artefactos vivos. Por eso la ciencia es la nueva religión de la modernidad. Porque tiene la capacidad de crear, y no simplemente de describir, la realidad".

La tesis central del libro es que a partir de los años cincuenta hubo una serie de eventos que modificaron radicalmente los mecanismos de gestión del cuerpo que ya había señalado Foucault. Beatriz desplaza la atención que el francés había dado a las prisiones, las escuelas, las clínicas, los cuarteles y demás instituciones ortopédico-disciplinarias para centrarse en lo que ella considera los dos pilares sobre los que se asienta el control contemporáneo del cuerpo: la industria farmacéutica y la industria de la pornografía. El Régimen Farmacopornográfico (así lo llama) es un concepto paralelo a lo que Foucault llama Régimen Disciplinario, y se diferencia de este por la forma en la que opera. Según Beatriz, no se trata ya del viejo modelo “panóptico” de control arquitectónico que determina los cuerpos desde fuera (como la jaula determina a la rata, como la ciudad al ciudadano), sino de un nuevo modelo de control sintético que trabaja, casi invisible, desde el interior del cuerpo mismo, a un nivel molecular, modificando directamente la composición química del individuo.

El paradigma de esta nueva forma de gestión farmacológica del cuerpo acaecida luego de la Segunda Guerra Mundial es ni más ni menos que la píldora anticonceptiva: el panóptico hecho pastilla, listo para ingerir. De hecho, Beatriz afirma que el desarrollo de hormonas sintéticas durante los años inmediatamente posteriores a la guerra puso en crisis el modelo político según el cual el sexo es comprendido únicamente en términos reproductivos. El sexo, entonces, es deslindado de su implicación reproductiva y ello permite que la biomujer se deshaga del rol exclusivo de maternidad doméstica al que fue reducida para tomar luego los espacios públicos a los que nunca tuvo acceso pleno. Pero esto es solo una parte de la historia, la parte que el primer feminismo literalmente se tragó sin meditar y la razón por la cual Beatriz se pregunta por qué la ciencia desarrolló dispositivos anticonceptivos del tipo hormonal como la píldora solo para las biomujeres y no se preocupó en hacerlo para los biohombres. Y su respuesta es contundente: la píldora, con su combinación de estrógenos y progesterona, no es solo un dispositivo anticonceptivo, es, sobre todo, un dispositivo de fabricación de la feminidad misma. En este sentido, Beatriz explica que la píldora contemporánea trabaja según una doble operación que primero corta la menstruación y luego la restituye sintéticamente. La razón de ello radica en que la primera píldora desarrollada cortaba la menstruación durante un largo período de tiempo, lo cual fue considerado como algo “antinatural”, de manera que las sucesivas investigaciones y experimentos se avocaron a la tarea de producir una píldora que tuviera el mismo efecto anticonceptivo sin perder en ello la “feminidad natural” del ciclo menstrual. De modo que tu ciclo hormonal, ese que te hipersensibiliza, es una réplica químicamente inducida, es el producto de una transnacional farmacéutica, es el resultado de una compleja red de fuerzas económicas y políticas que fabrican esa parte de lo que crees es tu feminidad. Todo lo cual lleva a la inquietante conclusión de que esa “verdad biológica” femenina (y, por tanto, también masculina) no necesariamente es una circunstancia natural, no necesariamente es una realidad dada e inmutable, sino que, por el contrario, puede ser, y de hecho es, modificable, más aún: es manipulable. Ya no hay una naturaleza pura, quizás nunca la hubo, somos un injerto de piel y silicona, una aleación de lo orgánico y lo inorgánico. No estamos lejos del cyborg.

Ahora bien, al deslindarse sexo y reproducción, aparece en escena, casi al mismo tiempo, ese otro imperio del placer que es la pornografía. En un extremo está la química y en el otro, el porno; en el medio, nuestros cuerpos. Para Beatriz, la pornografía viene a ser el lado oscuro de la industria del entretenimiento (así como el narcotráfico es el de la industria farmacéutica), el lugar a donde normalmente no llega el brazo diurno de la ley, el lado oscuro del que nadie habla, ni siquiera los filósofos. En la pornografía, dice, se encuentra la clave para comprender el modelo de rentabilidad y eficacia al que toda industria neoliberal aspira. Es el paradigma de negocio posindustrial, puesto que logra producir en el cuerpo el circuito excitación-frustración-excitación necesario para mantener los niveles de consumo. La imagen pornográfica es, además (y esto no deja de ser desconcertante), el dispositivo más eficaz para transformar la representación en materia, el software en hardware, el lenguaje en cuerpo, ¿cómo es posible que un código binario de ceros y unos produzca erecciones y humedades?

En todo caso, uno de los rasgos que comparte la pornografía con algunas drogas es la capacidad de producir lo que Beatriz llama “satisfacción frustrante”. Tal efecto es producido por una suerte de doble moral o doble movimiento que implícitamente opera de la industria bien iluminada del entretenimiento a los oscuros portales pornográficos. Tal movimiento doble consiste en que, por una parte, la industria diurna del entretenimiento te excita, te pone la verga dura o la concha húmeda, te muestra el juego previo y la seducción, para luego, por otra parte, sustraerte el clímax, escamotearte la verdadera acción, lo que, creemos, habría de real en la representación cinematográfica. Esa ausencia, ese clímax escamoteado, eso que intuimos real tras las luces y las cámaras creemos verlo escapar hacia la oscuridad del porno y hasta allá nos dirigimos. En ese sentido, Beatriz dice que la industria del entretenimiento es envidia del porno: es lo que ella no puede ser a luz del día, lo que no puede ser en la categoría “para todo público, en el horario familiar. Pero la oscuridad del porno tampoco es lo que quiere ser: el porno quiere ser bien iluminado, aspira a la aprobación del “todo público”, pretende el horario familiar; en el porno solo encontramos otra representación, pura performance, pura pirueta virtuosa, puro escándalo fingido, una operación casi mecánica que revela nuevamente otro algo que se escapa, otra ausencia. Te corres, sí, pero, una vez más, hay algo real que se escapa de la representación pornográfica y entonces te ves forzado a reiniciar el circuito excitación-frustración-excitación.

¿Qué es eso que se escapa? ¿Qué es eso real que se busca en toda representación? ¿Qué es esa ausencia que intuimos real en la pornografía o en la comedia romántica? Esas no son preguntas que le interesan a Beatriz Preciado. Y quizás eso sea lo más aterrador. Porque en esa ficción que también es Testo Yonqui, en esa hipótesis del mundo solo hay cuerpos y fuerzas políticas, solo hay drogas y hormonas, solo hay dildos de plástico y prótesis mamarias, pastillas anticonceptivas y anuncios publicitarios, redes sociales y trasnacionales farmacéuticas, revistas Playboy y cristal de meta, chulos y putas. Solo hay, en definitiva, dominio y sumisión.

Fuente: http://andendigital.com.ar/mundo/politica/841-aquileszambrano80

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Crónicas de supermercado

Carola Chávez

RNV Esa mañana todo parecía estar en calma. Desde que piden cédula laminada para comprar productos básicos las largas colas de bachaqueros se han reducido a su mínima expresión: cuatro mujeres que, cada día, manguarean vigilantes frente al supermercado, esperando pescar algún producto revendible que todavía no hayan comprado.

Al pasar, las escuché quejándose del aumento salarial anunciado por el Presidente Maduro, “con lo caro que está todo, esa vaina no alcanza para nada” -decían las muy chacumbeles que sumaban entre todas varios frascos de mayonesa que revenderían a diez veces su valor.

Una vez adentro me fui, como siempre, a la nevera de quesos y charcutería. Allí unas señoras miraban con recelo unas bandejas de queso amarillo. Las tomaban, les daban vueltas, leían las letricas pequeñas ajustando sus anteojos para que no se les escapara la trampa. Ese queso era sospechoso de costar la mitad de lo que cuestan sus pares; algo malo tenía que tener. ¡Ajá, es queso uruguayo! -Graznó triunfante una de las señoras. “Lo sabía, -continuó- si este queso es uruguayo, seguro que es de los que trae el gobierno, como son amigos, y es tan malo que ni en Mercal se lo comen y ahora lo meten aquí para que no digamos que hay desabastecimiento. ¡Que se lo coma Maduro!”

Baratísimo y buenísimo el queso uruguayo que rellena los panes de mi desayuno.

Más adelante, en el pasillo de las galletas, tres señoras treintonas resolvían un dilema oscuro como las galletas Oreo. Resulta que había dos tipos de Oreo esa mañana: unas Oreo nacionales y otras importadas de Miami. Galletas idénticas en empaque, color, textura de cartón piedra con relleno de manteca hidrogenada y azúcar, solo dos cosas las diferenciaban: las letras en inglés en el empaque mayamero y el precio. Mientras las Oreo criollas costaban 80 bolívares, las gringas costaban Bs. 2.900; sí, yo también creí haber leído mal pero no, ese era el precio.

Turulata, busqué el precio de esas galletas en mi teléfono inteligentísimo. Descubrí, que en cualquier mercado mayamero, esas Oreo cuestan $2,98, es decir que el precio de esas galletas de pacotilla había sido calculado sobre un dólar a mil bolos y aquellas mujeres, tan viajadas, en lugar de poner el grito en el cielo, estaban tratando, en todo caso, de convencerse de que valía la pena llevarse las galletas gringas porque “hay gusticos que uno no se puede negar” -Y yo pensaba en el recalcitrante friso de manteca vegetal que dejan esas galletas pegado al paladar… “Marika, pero es que darle un mordisquito a una de esas Oreo es como estar un ratico en Miami” -Se los juro por mi mamá que eso oí.- La tercera mujer quería ser un poco más sensata y le advirtió a sus amigas que las Oreo engordan. La callaron con un lapidario, “engordarás tú, porque nosotras, con una hora de pilates matamos esas calorías”.

En fin, que ganó la sensatez y compraron solo dos paquetes, seis mil bolos en galletas de utilería gringa para repartir entre las tres y yo seguí recorriendo pasillos convencida de que nada de lo que pasara en adelante podría superar lo que acababa de presenciar.

Terminé de comprar mis cosas y ya en la caja, me tocó compartir espera con una de esas mujeres se maquillan para ir al mercado como si fueran para una boda. Batiendo el pelo y despejando la pollina de la frente con enormes y barrocas unas postizas, buscaba atención con desespero: “en este país ya no se puede vivir y ¡peor! ya ni siquiera se puede uno quejar porque si lo haces, vienen y te caen a golpes”. Dijo sin que nadie la golpeara.

Como no le devolví una sonrisa y una queja para empatar con la suya, la señora decidió “bypasearme” y montó su quejaduría junto a un señor que yo tenía al otro lado. Estaba rodeada y la cajera era novata y lenta. Se quejaron de que no se podía ni quejar mientras la señora sacaba los productos de su carrito con cuidado de no quebrar sus uñas. “Horrible, imposible, cayéndose a pedazos… culpemaduro, of course”.

¡Cómo sufría!, menos mal que, entre el perolero que llevaba, vi que había un paquetico de Oreos made in Miami, de esas que por breve mordisco, le darán a esa pobre mujer un aire de país.

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Las empleadas domésticas en Líbano se rebelan contra los abusos laborales y piden sindicarse

Oriol Andrés Gallart / Nicolás Lupo

eldiario.es Alrededor de un centenar de mujeres abarrotan la pequeña sala. La mayoría sentadas, algunas de pie. Pese a estar en Líbano, las autóctonas son minoría. Sri Lanka, Bangladesh, Nepal, Filipinas, Madagascar, Camerún, Islas Mauricio. Los orígenes son diversos pero todas comparten algo en común: son trabajadoras domésticas y luchan por mejorar sus condiciones laborales en un país donde sus empleadores se convierten en "responsables legales" de las migrantes que contratan.

Es domingo por la mañana y, pese a ser su único día libre, han decidido dedicarlo a organizarse por sus derechos, como han hecho a lo largo del último año, en el que han pedido al Gobierno la creación de un sindicato.

En Líbano, un país de cuatro millones y medio de habitantes, se calcula que el número de trabajadoras domésticas extranjeras es de 250.000. En su mayoría provienen del sudeste asiático y de África. En el conjunto del mundo árabe, se estima que el número asciende a 2,4 millones, todas ellas bajo el yugo del sistema legal de esponsorización que rige la contratación, conocido como kafala. La principal reivindicación de las trabajadoras domésticas es la supresión de este sistema muy extendido en los países de Oriente Próximo porque, aseguran, da a los empleadores un poder casi total sobre sus trabajadores y favorece abusos y maltratos.

Los más denunciados son los trabajos forzados, el impago o el retraso en el pago del salario, el encierro forzado en el lugar de trabajo, la negación de tiempo libre y la confiscación del pasaporte, según los testimonios de las empleadas domésticas contactadas por eldiario.es. Abusos verbales, físicos y sexuales también son frecuentes.

"Depende de nosotras, de las trabajadoras domésticas, plantarnos y decir este es nuestro derecho". Gemma Justo es filipina, tiene 48 años y desde hace 21 vive en Líbano. Vino al pequeño país mediterráneo para trabajar como empleada doméstica y así pagar la educación de sus tres hijos, ahora licenciados universitarios. En este tiempo también se ha convertido en una de las activistas más comprometidas del país en pro de los derechos de las empleadas domésticas extranjeras ante la explotación que sufren en este sector.

Sin embargo, como ella misma reconoce, no es fácil reclamar los propios derechos cuando se está sometida a unas condiciones deplorables: cuando una queja puede conllevar la deportación; cuando uno trabaja 17 ó 18 horas al día sin ninguna jornada de descanso; o cuando no puede relacionarse con personas ajenas a la familia que le paga el salario porque vive en la misma casa. Cuando por regla el Estado no se inmiscuye en lo que sucede dentro del espacio privado del hogar.

La mayoría de trabajadoras domésticas extranjeras nunca se planta ante abusos laborales o incluso maltratos. Y por eso, saltar por el balcón, como hizo la etíope Birkutan Dubri el pasado 10 de noviembre, puede parecer una opción más factible que dar un paso al frente. Su intento de suicidio fue grabado por un videoaficionado y se suma a otras tantas decenas que ocurren cada año.

Es significativo que en Líbano una trabajadora doméstica raramente "deja" su trabajo sino que, según la terminología local, "escapa". Cuando una trabajadora migrante abandona la casa sin el consentimiento del empleador, pasa a ser ilegal en el país, con el riesgo de ser encarcelada o deportada. "El sistema actual estrangula a la trabajadora", enfatiza Gemma.

"Creo que los abusos son habituales porque los empleadores saben que se lo pueden permitir", asegura Yara Chehayed, de la organización local Movimiento Anti-Racista, en relación a la impunidad de qué gozan los empleadores.
Por primera vez, su objetivo se aleja de la utopía

La perseverante lucha de Gemma y sus compañeras ha perseguido siempre el objetivo de crear una organización para "defender los derechos de manera colectiva y darnos apoyo las unas a las otras". Por primera vez, su objetivo ya no parece una quimera.

El pasado 29 de diciembre, las trabajadoras domésticas en Líbano, a través de la Federación Libanesa de Sindicatos de Trabajadores y Empleados (FENASOL), enviaron una petición al Ministro de Trabajo libanés para crear un organización sindical.

De prosperar la propuesta, Líbano se convertiría en el primer país árabe con un sindicato que incluye a las trabajadoras domésticas extranjeras.

Lucha contra el aislamiento y el miedo

El objetivo del sindicato es, además de regularizar las condiciones de trabajo y vida de las empleadas inmigradas, darles voz para que defiendan sus derechos y crear un espacio para construir una red de solidaridad y apoyo mutuo. Una labor que se lleva tiempo haciendo de manera informal. "Recibo llamadas todo el tiempo, incluso de madrugada, porque las chicas tienen que esconderse para poder comunicarse", explica Aimée Razanajay, otra veterana activista, en este caso de Madagascar.

"Muchas de las trabajadoras viven aisladas, sin casi red social, están muy perdidas. Les aconsejamos, les enseñamos a tratar con los empleadores –muchas veces hay problemas de comunicación–, y les explicamos los recursos de los que disponen a través de las ONG".

La propuesta enviada al gobierno es el fruto de tres años de trabajo en el marco de un proyecto piloto impulsado por la Organización Internacional del trabajo (OIT) bajo el paraguas de FENASOL. "Más que ir a través de expertos, quisimos hacerlo a través de las líderes comunitarias", explica Zeina Mezher, coordinadora para la OIT del proyecto, "han sido ellas las que han guiado la investigación, han organizado los grupos de trabajo y han convencido a las trabajadoras domésticas".

A inicios de 2014, y como consecuencia de este proyecto piloto, se formó el Comité de Trabajadoras Domésticas, un embrión de lo que debería ser el sindicato. Alrededor de 150 mujeres de unas diez nacionalidades se han ido sumando a él, reunión tras reunión, los domingos en la sede de FENASOL. El proceso no ha sido fácil debido al aislamiento de las trabajadoras y a "la cultura del miedo a qué están sometidas", asegura Aimée. Todavía hay desconfianza entre muchas trabajadoras sobre los beneficios de organizarse y temor por las represalias de los empleadores si descubren su implicación en el proyecto.

Los trabajadores extranjeros no pueden sindicarse

A ello se suman las dificultades legales. El código laboral de Líbano impide a los trabajadores extranjeros formar parte de sindicatos y no reconoce el trabajo doméstico como tal. Castro Abdullah, presidente de FENASOL no tiene reparos en admitir que ello supone un desafío al Estado. "La ley no está escrita sobre piedra. La legitimidad es de las trabajadoras. Exigimos que el gobierno libanés ratifique el Convenio 189 de la ILO", un documento que recoge la necesidad de condiciones decentes para las trabajadoras domésticas. Igualmente, para intentar superar el escollo legal, la nueva organización sindical se enmarcará dentro de un sindicato general de trabajadoras de la limpieza y cuidados domésticos e incluirá libanesas, explica Abdullah.

El gobierno está estudiando la propuesta, según aseguró la responsable de la división de trabajadores extranjeros del Ministerio de Trabajo, Marlene Atallah. Sin embargo, no parece que ello sea una prioridad en un país sumido en una frágil inestabilidad tanto por divisiones internas como a consecuencia del conflicto en Siria.

Sin esperar la aprobación gubernamental, FENASOL está trabajando para organizar próximamente el congreso fundacional del sindicato. Rose, camerunesa de 45 años, 17 de ellos en Líbano, lo tiene claro: "Desde que empezamos a organizarnos muchas cosas han cambiado a mejor, somos más conscientes de nuestros derechos. Ahora ya no hay marcha atrás".

Fuente original: http://www.eldiario.es/desalambre/trabajadoras-domesticas-desafian-libanesa-derechos_0_347515968.html

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Entrevista a Chantal Mouffe: De antagonismos, arte y feminismo

miércoles, enero 28, 2015

Alejandra Castillo

El Desconcierto La destacada filósofa chilena conversa con la politóloga belga, quien estuvo recientemente en Chile.

-Has señalado en “Por una política de la identidad democrática” que es posible reformular y radicalizar el proyecto de la ilustración abandonando el marco racionalista y universalista de dicho proyecto. En relación a ello, ¿cuál es tu perspectiva en relación a los enfoques decoloniales latinoamericanos que no sólo cuestionan el marco racionalista y universalista sino que al propio proyecto ilustrado?

-Debo decir que soy muy crítica del decolonialismo de Walter Mignolo o de Enrique Dussel porque, generalmente, defienden una posición que yo llamaría esencialista. Estoy de acuerdo con ellos en que históricamente hubo una articulación entre la modernidad y la colonialidad, lo que llamamos el paradigma decolonial. Pero mi diferencia es que uno puede pensar algunos elementos de la modernidad, independientemente,del paradigma colonial, y por lo tanto no hay que rechazar todo lo que está en ese proyecto. Me parece que, de alguna manera, la tarea es desarticular esas dos cosas y pensar entonces una modernidad que no esté ligada a ese paradigma colonial, mientras que ellos dicen que no, que la modernidad es necesariamente y fundamentalmente sexista y racista. Me parece que eso teóricamente no se sostiene.

-Insistiendo desde ese vector decolonial latinoamericano podríamos pensar en el texto “La hybris del punto cero” de Santiago Castro-Gómez donde se señala que lo que la modernidad colonial establece es un modo de entender la producción del conocimiento vinculada al universalismo y al racionalismo que tú señalas como elementos que podrían ser obstaculizadores para pensar lo político hoy. Castro-Gómez y otros pensadores latinoamericanos señalan que precisamente es la producción de conocimiento la que re-produce el orden moderno colonial en la medida que re-produce una descripción de la ilustración vinculada al universalismo y al racionalismo.

-Tengo muchos puntos de acuerdo en cuanto a la crítica. Pero yo creo, contrariamente a ellos, que es posible repensar y reformular el proyecto moderno, independientemente no solo del aspecto colonial sino también del racionalismo y del universalismo, mientras que ellos quieren rechazarlo completamente y consideran que toda critica que no rechace la modernidad “es una crítica egocéntrica del egocentrismo”. No sé si es Mignolo o Dussel quien dice eso, pero es una posición de que ellos son los únicos realmente radicales. Eso no me gusta, porque hay que aprender mucho del pensamiento postcolonial para poder hacer críticas, no hay que tratar de decir “tienes que abandonarlo”. Eso también está ligado a mi perspectiva general que trata de desarticular y re-articular elementos. Por ejemplo, el liberalismo y la democracia son cosas que han sido articuladas históricamente en algunos contextos, pero no hay una relación absolutamente necesaria entre ellas. Hay unas articulaciones hegemónicas contingentes que uno siempre puede intervenir para tratar de reorganizarlas.

-Me gustaría preguntarte por esto que se ha llamado giro hacia los derechos, según lo cual la democracia se describe en el espacio de los derechos humanos, especialmente, desplazando los ejes que articulan la democracia con la igualdad y la libertad. ¿Qué problema adviertes para la descripción post-marxista de lo político en el giro contemporáneo hacia los derechos que describirán a las democracias en tanto democracias de los derechos humanos?

-La democracia moderna es el modelo occidental y, en ese sentido, estoy de acuerdo con lo que dice un teórico postcolonial Dipesh Chakrabarty: que la apropiación del término “moderno”, como lo define Dussel, es propio del imperialismo europeo, porque al definir su forma de democracia como “moderna” se da un privilegio respecto a todas las otras, que aparecen como inferiores. En mis trabajos previos he hablado mucho de “democracia moderna” pero ahora me he dado cuenta de la fuerza retórica de decir “moderno” y ahora trato de no utilizarlo y hablar más bien de “modelo occidental”. Ese modelo occidental es una articulación entre dos tradiciones muy distintas, la tradición liberal de los derechos de la mujer y del estado de derecho y la tradición democrática, que es la tradición de igualdad, soberanía del pueblo, como lo mostraba muy bien un teórico y filósofo canadiense MacPherson. Esas dos tradiciones son muy distintas, entonces han sido históricamente articuladas en el siglo XIX cuando hubo una alianza política entre los liberales y los demócratas en contra del absolutismo. Entonces Macpherson, en un libro muy pequeñito pero muy lindo, The life and times of liberal democracy, muestra cómo se estableció esa articulación y plantea que el liberalismo se ha democratizado y la democracia se ha liberalizado. El modelo occidental es la articulación de esas dos tradiciones, pero me parece importante reconocer que no pueden ser conciliadas completamente. Algunos autores dicen que hay una contradicción, otros dicen que no, que van necesariamente juntas. Yo no creo en ninguna de esas dos posiciones, preferiría hablar de una tensión. El problema es que hay dos principios, por una parte la libertad y por otra la igualdad, que se pueden reconciliar pero habrá siempre un valor que será principal y el otro subordinado.

Hoy, con la hegemonía no desafiada del neoliberalismo, es claramente la vertiente liberal la que ha tomado la delantera. Por eso es que cuando uno habla de democracia se refiere a los derechos del hombre y a la soberanía popular, pero en estos momentos se oye muy frecuentemente decir que son ideas obsoletas. Que los discursos de los partidos llamados ahora de centro izquierda no hablan más de igualdad, sino de equidad o, peor todavía, del gran valor que es ahora la libertad de escoger. La soberanía popular ha sido eliminada, entonces quedan solamente los derechos liberales del hombre que define la democracia y yo pienso que eso es muy peligroso.

Por eso estamos viviendo en sociedades que algunos llaman postdemocráticas, que todavía pretenden ser democráticas, pero es una ilusión porque hoy no hay posibilidad para los ciudadanos de tomar decisiones. Está muy claro, y hablo de los países europeos evidentemente, que no hay gran diferencia entre lo que propone la centroderecha y la centroizquierda. Ellos coinciden en que debido a la globalización no hay posibilidad de poner en cuestión el modelo neoliberal, que es un destino que tenemos que aceptar y que cuando viene un partido de centroizquierda al poder no puede desafiar ese modelo: lo único que pueden hacer es administrarlo de una manera más humana.

-Hablabas recién de Macpherson quien sostiene que la democracia liberal se describiría desde la figura del individuo propietario, no sé cuál es tu perspectiva ahí, ¿habría que cuestionar o no esa categoría de individuo?

-Esas estructuras producen un cierto tipo de sujetos. El individuo liberal no es una cosa que existe así no más, está creado por una cierta hegemonía, producto de ciertos tipos de institución. Entonces si uno va a tratar de desafiar el modelo neoliberal o tratar de hacer lo que yo llamaría una perspectiva contra-hegemónica también hay que desafiar al individuo liberal tal como está concebido. Estos dos lados, el institucional y el de las formas de subjetividad, van juntos y se crean juntos.

-Esta discusión de la democracia global, que algunos llaman cosmopolita, se puede abordar desde la perspectiva de los feminismos que también son universalistas. Conceptos como los derechos humanos de las mujeres o los programas de desarrollo humano de las mujeres parecen volver al síntoma de la organización democrática global ¿Cuál es tu perspectiva frente a esos feminismos?

-Yo soy muy crítica de la perspectiva cosmopolita que pretende que hay un modelo de democracia, que evidentemente es el occidental y que, según se piensa, es el más racional y más avanzado, en consecuencia todos los países del mundo tienen que llegar a ser como ellos. Hay que reconocer que una gran parte de la gente que defiende eso no es de derecha, no, son bienintencionados progresistas, pero no se dan cuenta de que al pensar eso apoyan la hegemonía occidental. Yo lo reformulo al decir que hay muchas maneras de escribir el objetivo democrático en distintas tradiciones, lo cual vale para América Latina. El ideal del autogobierno de la soberanía popular puede inscribirse en distintos contextos históricos y tradiciones, claro que ahí viene el problema sobre qué pasa con las tradiciones en las cuales las mujeres no son reconocidas de la misma manera como el Islam. Respecto de eso yo cambié de posición, a partir de una feminista que ha pasado un año en el centro donde yo trabajo y con la que he tenido muchas discusiones. Ella es una mujer absolutamente feminista y absolutamente musulmana practicante, se viste toda de blanco y me ha hecho entender que lo importante para ellas, feministas en Egipto, no es imponer el modelo europeo sino que luchar al interior de la problemática islámica. Ella insiste en que no hay nada intrínsecamente sexista en el islam, más bien, hay prácticas que llevan a la subordinación de las mujeres pero que tienen que ver con los países donde se ha desarrollado. No vienen de la doctrina misma, sino de ciertas contingencias históricas y entonces ella, en tanto feminista, dice “yo no quiero rechazar el Islam, sino hacer una lucha hegemónica dentro de la cultura islámica para que la gente llegue a entender y a crear nuevas formas de subjetividad que permitan realmente imaginar una igualdad”. Además ella dice que no es algo utópico, que allá hay muchas formas de feminismo islámico, entonces, cuando uno abandona la idea de que hay una sola manera de ser demócrata o una sola manera de ser feminista, entonces comprendes que la lucha política siempre tiene que partir de un contexto determinado, de una tradición, y que no puede ser nunca la implementación de principios abstractos. No veo por qué el feminismo tenga que ser tal como ha sido definido en los espacios franceses o americanos. Eso ha sido un gran error de las feministas que, cuando llegan a otros países, dicen “¡Ah no! Ustedes como feministas tienen que hacer eso”. Acá en América latina también hay que pensar en una forma específica, que no sea necesariamente tan distinta, pero nunca se debe apostar por la aplicación de un modelo importado, eso es fundamental políticamente.

-En el espacio de las transformaciones políticas, en relación al feminismo en América Latina, llama la atención que una de las formas de cuestionar el espacio político tiene que ver con una corpo-política, una corporalidad puesta en escena desde la performance. ¿Cómo la performance se podría articular a esa forma de entender lo político en tanto antagonismo y hegemonía?

-Creo que a esto no se le puede dar una respuesta general. Eso va a depender mucho del país, la cultura, los contextos. Por eso si uno va a hablar de cómo imaginar una contra-hegemonía en primer lugar hay que entender bien cómo funciona la hegemonía en ese caso particular. Por ejemplo, es evidente que la hegemonía neoliberal opera en Chile de una forma distinta que como funciona en Argentina. Una vez que tú lo entiendes se puede ver una performance para esa situación concreta.

-Se podría describir una especie de característica de esta performance feminista o de las prácticas de la disidencia sexual que no buscan ser hegemónicas, que no buscan establecerse como estrategias políticas para generar un orden de la articulación. En ese sentido lo que buscan es ser más bien un vector político interruptivo y no imaginar un espacio de lo “en común”, es decir, se establecen en el cuestionamiento del espacio de la política que ficciona ese “en común”. En ese sentido te preguntaba cómo se entiende una democracia agonística con este tipo de prácticas que son políticas y que buscan cuestionar el orden hegemónico dominante, pero sin establecerse como una práctica hegemónica, puesto que lo que también cuestionan es el orden de la utopía o la promesa contenida en el espacio de lo político.

-En la lucha hegemónica hay dos lados, el lado de desarticulación y el lado de rearticulación, entonces ese aspecto al cual tú haces referencia yo diría que es el aspecto de desarticulación, o de ruptura. Es un elemento importante, claro, pero no quiere decir que sea suficiente, es un momento de la lucha, pero no se puede uno limitar a eso, después hay que saber combinar y establecer una sinergia con otras formas que van a aparecer. Por eso es que siempre cuando hablo de las prácticas artísticas insisto mucho en que hay que tener una visión muy pluralista, estoy muy en desacuerdo con las perspectivas que dicen que por ejemplo para hacer realmente político hay que hacer eso, o eso otro. Creo que hay múltiples formas de participar en una lucha contra-hegemónica y que todas son importantes, luego uno tiene que ver cuáles son las que convienen mejor en un contexto determinado, y cuáles son pertinentes a tu personalidad y tus capacidades. Estoy muy en contra de la idea de verdad en la política, y además para que un movimiento sea realmente eficaz tiene que multiplicar sus formas. Para dar un ejemplo, todas las prácticas del activismo artístico son prácticas artísticas pero son fundamentalmente activistas. Hay gente que cree que esa es la manera de hacerlo y que las prácticas artísticas más tradicionales son para la burguesía. Yo no pienso eso, es importante actuar en la multiplicidad, mientras en más lugares se actúe se va a tener más efectos, por eso me niego a dar una sola indicación: mientras “más” mejor será la lucha contra-hegemónica y mejores sus resultados.

-Todavía vinculada en el espacio del arte y del feminismo, durante el siglo XX en América Latina las prácticas feministas se vinculan a una perspectiva liberal, principalmente de inclusión a través de un discurso contradictorio: por un lado, la conservación de cierta identidad familiar y, por otro, la descripción de las mujeres en el espacio público como portadoras de derechos. Para comienzos del siglo XXI, sin embargo, se utilizan otras formas para entender el feminismo como esa relación con las performances y las prácticas artísticas, y una que es especialmente paradójica en el mismo sentido que señalaba recién que no busca establecer un orden en-común, son estas prácticas feministas post-pornográficas ¿Cuál es tu relación frente a un feminismo que se describe desde el espacio de la post pornografía?

-Tengo que decirte que soy completamente ignorante. Es la primera vez que escucho hablar de post-pornografía. Si eventualmente lo que significa eso es la recuperación de las prácticas pornografías de una manera feminista, porque yo la palabra nunca la encontré, hay bastantes prácticas de porno hecho por las mujeres ¿a qué te refieres con postpornografía?

-Es una práctica feminista que se describe desde la corporalidad, no solo desde el discurso de los derechos o de la inclusión. En ese sentido no busca ser un discurso de la inclusión, y por otro lado asume ese orden de dominio.

-¿Pero cuál es el objetivo, qué es lo que ellos piensan que pueden lograr a través de eso? Eso es lo que me interesa saber ¿es una deconstrucción?

-Primero buscan explicitar el discurso de dominio que describe a las mujeres en el espacio público en tanto un cuerpo sexuado y, por otro lado, asumir otras estrategias no solo descritas desde un feminismo de mujeres, en ese sentido, el concepto feminismo se va a volver un concepto múltiple donde hay distintas prácticas que no necesariamente se describen como una política de las mujeres.

-A primera vista, la condición es que no se plantee como la cosa máxima. Son formas de experimentación que pueden ser interesantes, pero respecto a lo que decías al principio debo reconocer que no conozco bien la evolución del feminismo latinoamericano, por ejemplo, lo que tú dices que fue durante toda una época muy de derechos.

-O sea, su eficiencia estaba en la política de los derechos.

-Depende cómo se sitúan, pero por ejemplo, a nivel de las prácticas artísticas, en el caso europeo éstas nunca se han planteado en términos de esa cosa de derechos, sino en la puesta en cuestión de esa idea de un feminismo esencialista. Pero no era un discurso liberal, todas las artistas a las cuales recuerdo se plantean así: mostrar y ser claro en el carácter discursivo de la feminidad. En ese sentido, desde una perspectiva anti-esencialista han sido muy importantes. En América Latina ¿hay ejemplos de esas prácticas artísticas feministas de ese estilo liberal?

-Si entendemos las prácticas artísticas como la expresión de las prácticas de arte de las mujeres en el espacio público, sí. Habitualmente no cuestionan el significante mujer. Por ejemplo aquí en Chile este feminismo maternal, que ha sido hegemónico, y es muy eficiente en incorporar a las mujeres en el espacio público, pero sin embargo es un feminismo en tanto complementación de un orden dual masculino y femenino y este último significante es descrito como femenino materno. Cuando se empieza a cuestionar esa organización es en los años 80 o a comienzos de los 90, se comienza a fracturar el orden del feminismo entendido como de “mujeres” y, ahí, empiezan a aparecer otras categorías como un feminismo no esencialista que se va a describir en categorías que no son necesariamente traducibles al espacio de la política representacional. En ese sentido, se vinculan estas otras prácticas artísticas feministas que más bien se pueden describir como un lugar de cuestionamiento del significante mujer.

-¿Y lo que tú llamas post-pornográfico es parte de eso?

-Claro, en ese momento anti esencialista, pero sin asumir el lugar de la eficiencia de lo político, ni el espacio de lo común, o un lugar al cual se debiese llegar, sino que es un momento de la interrupción del orden de lo político, que podría ser descrito como “impolítico” como formas políticas que no se describen como una política en el orden de la representación.

-Si, bueno, tú misma dices que esas cosas no hay que pensarlas en función de lo político. Hablo en el sentido más general, me interesa mucho saber sobre eso porque soy realmente ignorante. Tú me podrías recomendar algo para leer, porque me interesaría. Yo soy muy crítica de esas formas de identificación, porque justamente la perspectiva que yo defiendo de la hegemónica es una perspectiva de desidentificación para la re-identificación. No creo que uno pueda hacer solo una política de desidentificación porque la política siempre tiene que ver con formas de identificación. Soy muy crítica de la política que va en ese sentido de alguna manera, de deserción, porque para mí ese tipo de política no es una política de tipo hegemónica, lo que defiendo es justamente un enfoque hegemónico y contra-hegemónico, pero entonces estos supuestos tienen puntos de partida muy distintos a lo que yo defiendo.

-La sospecha que recorre a este tipo de prácticas es que las políticas vinculadas a la identidad o al movimiento implicarían una política productivista en un sentido igual al orden productivista del capitalismo neoliberal, entonces, de alguna manera no solo buscan cuestionar el orden productivista del capitalismo sino que también son una sustracción a ese movimiento y, en ese sentido, estas políticas feministas artísticas lo que hacen es sustraerse no buscando generar un orden identitario, puesto que el establecimiento del orden de la identidad re-produciría ese momento productivista del capital.

-Sí, yo veo la critica pero también pienso que todas esas formas no son mas criticas del neo liberalismo, bueno, pueden ser recuperadas muy fácilmente por el neoliberalismo. Por ejemplo, en prácticas artísticas hay una parte que dice ser lo más transgresivo, lo más radical, y yo no pienso eso, porque en realidad el neoliberalismo busca la transgresión, la adora, entonces esas prácticas que parecen transgresivas no serán tan radicales que no puedan ser recuperadas. Al revés, son las que más fácil se recuperan y entonces ya no se puede hacer nada, así es que eso puede llevar fácilmente a la pasividad.

Fuente: http://eldesconcierto.cl/de-antagonismos-arte-y-feminismo-entrevista-chantal-mouffe/

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Masculinidades o cómo hacerse hombre en tiempos del feminismo

Victoria Viñals

Diario Universidad de Chile Los estudios sobre masculinidades comprenden una serie de procesos desarrollados en el mundo durante los últimos 30 años, que se proponen repensar la construcción de identidad y género de los hombres en medio de los cambios políticos y sociales impulsados por el feminismo.

¿Que define lo masculino? ¿Qué hace hombre a un hombre? ¿Qué desafíos tienen los varones en pleno auge del feminismo? Son algunas de las preguntas que se trataron de responder en el V Coloquio internacional de estudios sobre varones y masculinidades, titulado “Patriarcado en el siglo XXI: cambios y resistencias”.

El encuentro, realizado entre el 14 y el 16 de enero se llevó a cabo en la facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. Con más de 200 ponencias e invitados internacionales, la instancia tuvo como objetivo principal problematizar la masculinidad y entender cómo opera el patriarcado en los hombres.

Klaudio Duarte, sociólogo, académico e investigador de la Universidad de Chile, señala que si bien los estudios de masculinidades llevan décadas desarrollándose, es en los últimos 30 años donde se ha vuelto más urgente develar la forma en que se produce la construcción de la identidad del sujeto masculino: “Los hombres aprendemos a ser hombres. No nacemos machistas, aprendernos a reproducir patriarcado a través del sexismo, la homofobia, el falocentrismo, la heteronormatividad. Lo importante es que esos aprendizajes se pueden desaprender, lo que implica necesariamente una lucha política”.

Masculinidad hegemónica

Cristian González Arriola, psicólogo e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM, señala que desde una perspectiva de género es posible desnaturalizar la condición de subordinación de las mujeres y la condición misma de los hombres, es decir, “mediante lo que Judith Butler llama performatividad es que nosotros vamos innovando esta condición de género que pareciera ser dada pero que nosotros al momento de hacer fuera de la norma, me parece estamos resignificando y reinterpretando lo que implica ser hombre y ser mujer”.

González Arriola toma del filósofo francés Pierre Bourdieu el concepto de habitus, es decir, observa una relación entre las formas de actuar, pensar y sentir asociados a la posición social y cultural de los sujetos. Desde el punto de vista del género, el habitus estaría conformado por una masculinidad hegemónica fundada en el machismo y en la superioridad de un género por sobre el otro. “Se enseña a los hombres desde niños a no mostrar emociones o signos de debilidad: a ocultar todo lo que lo acerque a lo femenino. Los hombres tenemos que demostrar ser hombres de manera constante y periódica y la masculinidad existe en oposición a lo femenino y es por eso se construye en relación a nosotros, las parejas, los amigos, los colegas”, señaló.

Así, se comprende la masculinidad como un sentido de significados que van cambiando y reinterpretándose. “Seguir hablando de hombres agresores y mujeres víctimas supone un discurso cómodo y políticamente correcto”, declaró González Arriola y explicó que desde la perspectiva de algunos autores, la masculinidad, en tanto construcción cultural, estaría referida más a una posición de poder respecto de otros, que a una condición biológica. De esta forma, y en opinión a ciertos teóricos feministas, la masculinidad podría ser ejercida también por mujeres.

Oprimidos pero con privilegios

Los estudios sobre masculinidades han develado una serie de aspectos que se desconocían respecto a los procesos de construcción de la identidad masculina. En este sentido, la teoría de género ha sido un aporte fundamental para desmitificar el determinismo biológico que se creía, dominaba a los hombres.

Bajo este punto de vista, el patriarcado, entendido como un proceso histórico y contingente, victimiza tanto a hombres como a mujeres. La imposición social de tener que parecer machos, duros, competitivos, falogocentricos, constituyen una forma de sumisión sistemática.

Klaudio Duarte señala que si bien el patriarcado oprime a los hombres, éstos conservan intactos los privilegios que les otorga: “Ser los primeros en sentarnos a la mesa, comernos el plato de comida más grande, ser aquí mismo en la Universidad de Chile los que ganamos el mejor salario respecto a nuestras colegas, los que podemos ejercer violencia, piropear a las mujeres en la calle y tocarles el trasero en el metro sin que nadie diga nada, porque esa violencia está naturalizada”, señaló y agregó que no se trata de construir un discurso bajo la lógica del empate entre hombres y mujeres, porque “mientras los varones no soltemos esos privilegios, esa idea de que somos víctimas del patriarcado no va a poder ser asumida por nosotros”.

Devenir padre

Convertirse en padre representa un cambio fundamental en la vida de los hombres y tiene un amplio impacto en la construcción de sus subjetividades. David Amorín, psicólogo y académico de la Universidad de la República de Uruguay, señala que los hombres de mediana edad sienten que son mucho mejores padres que sus propios progenitores. Según el investigador, los padres actuales buscan mantener una comunicación saludable con la prole, apoyar y promocionar iniciativas de los hijos, estar más receptivos, disponibles y tener actitudes lúdicas y de diversión.

Por su parte, los resultados de la Encuesta Internacional de Masculinidades y Equidad de Género IMAGES Chile, realizada en 2011 confirmaron que vivimos en un ordenamiento de género con profundas desigualdades y con aún persiste la existencia de roles estereotipados y segregadores para hombres y mujeres.

La encuesta arrojó que mientras más de la mitad de los hombres reportaron jugar con sus hijas/os en casa, apenas un tercio cambia pañales, prepara alimentos, baña a sus hijas/os, y apoyar en tareas escolares. Mientras que un 63,7 por ciento de los hombres reportan que la mujer cuida diariamente (siempre o usualmente) a sus hijas o hijos, un 80 por ciento de las mujeres señala hacerlo.

En la investigación recogida en su libro Adultez y Masculinidad: la crisis después de los 40, David Amorín señala que “una de las modificaciones en la identidad de género masculina es la existencia de una mayor capacidad para desplegar sentimientos y actitudes afectivas para con los demás sin que esto, dentro de ciertos umbrales, amenace los estereotipos de virilidad exigidos al varón por mandatos culturales de larga data. Esta condición parece relacionarse directamente con la mejor capacidad hacia los hijos/as, en lo que hace a la comunicación, el apoyo y confianza, la receptividad y disposición”.

La esfera domestica como punto crítico en las masculinidades

Si bien se encuentra ampliamente aceptado que los hombres, durante las últimas décadas, han desarrollado un relevante proceso de integración a las actividades reconocidas patriarcalmente como femeninas, aún conservan intactos los privilegios que históricamente han ostentado.

En su investigación en curso titulada Relaciones de género y arreglos domésticos: la configuración de nuevas masculinidades, la doctora en filosofía y académica de la Universidad de Concepción, Lucía Saldaña, señala que existe un intento de complementariedad, marcada por acuerdos emergentes tendientes a la resolución democrática.

Esta complementariedad se da con la salvedad de que los varones tienen la potestad para decidir qué tipo de actividad realizarán, mientras que son las mujeres las que asumen las tareas domésticas más incómodas pero relevantes del hogar. “Aún no encontramos hombres que limpien baños”, señaló Saldaña.

Respecto a este tema, la encuesta IMAGES Chile de 2011arrojó que entre un 62,6 y un 73,7 por ciento de los varones dice que su pareja generalmente hace más o hace todas las tareas como preparar alimentos, lavar ropa, hacer aseo o limpiar el baño.

Patriarcado y Pluridominio

El patriarcado no opera solo. Se trata de un proceso que se constituye de manera conjunta y simultánea con otros dispositivos de dominio. Está siempre actualizándose en las nuevas coyunturas y produciendo nuevas formas de expresarse. Por eso resulta de suma relevancia para los hombres y las mujeres feministas poder identificar los nuevos modos en que el patriarcado se hace espacio en todo orden de cosas.

Bajo esta lógica, las conclusiones del V Coloquio Internacional de Estudios sobre Varones y Masculinidades señalan que el patriarcado se entronca con un sistema de dominio que tiene como base la economía capitalista, el racismo y el adultocentrismo.

Además, la construcción social del binarismo hombre/mujer daría lugar a una serie de preceptos represivos conocidos como heteronormatividad, es decir, un conjunto de normas sociales que entraman una relación de poder y que reglamentan el género en términos binarios, normalizando las relaciones heterosexuales idealizadas como una forma connatural del ser humano.

En este sentido González Arriola señala que resulta fundamental revisar permanentemente nuestras conductas, pues el patriarcado y el machismo se filtran en los lugares más inusitados y adquieren formas no tradicionales de manifestarse.

Sobre las perspectivas que abren los estudios sobre masculinidades y su rol en el contexto actual, Klaudio Duarte concluye: “A lo que nos está llevando esta discusión es que se puede ser hombre, colaborativo, solidario, tierno y no hay que desarrollar el lado femenino de la masculinidad; sino que hay que desarrollar ese aspecto de la masculinidad que ancestralmente parece que tuvimos los seres humanos y que por esta revolución del patriarcado se instaló como una negación para los varones”.

Fuente: http://radio.uchile.cl/2015/01/24/masculinidades-o-como-hacerse-hombre-en-tiempos-del-feminismo

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En defensa de la soberanía argentina

Red en defensa de la Humanidad

Rebelión


La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad denuncia la campaña de desestabilización de los medios hegemónicos internacionales, en conjunción con las fuerzas de la derecha autóctona, contra el gobierno legítimo de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a partir de la muerte del fiscal Alberto Nisman, que la justicia argentina investiga. Esta campaña se complementa con el ataque sufrido contra la soberanía nacional por parte de los fondos buitre y se inserta en la ofensiva de Washington contra los gobiernos progresistas de América Latina y el Caribe.

Nos pronunciamos contra las manipulaciones de la prensa concentrada, los multimedios cuyas cabezas visibles son el diario La Nación y el grupo Clarín, que han pretendido responsabilizar al Ejecutivo del supuesto asesinato del fiscal que había acusado al gobierno de diseñar un plan para encubrir la responsabilidad que pudiera caberle a Irán en los criminales ataques efectuados en Buenos Aires contra la Embajada de Israel en 1992 y la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en 1994.

Asumimos como nuestras las declaraciones de reconocidos jurisconsultos como los doctores Eugenio Zaffaroni y Julio Maier, la postura oficial de la Asociación Argentina de Juristas así como de las máximas autoridades de INTERPOL y la prensa especializada, que han demostrado que la denuncia de Nisman no contaba con las pruebas mínimas necesarias como para ser admitida en sede judicial, como fuera reiteradamente demostrado en fechas recientes por dos jueces de la justicia federal. El “plan delictivo” denunciado por el fiscal no es más que la ley votada por ambas Cámaras en el Congreso de la Nación: el “Memorándum de Entendimiento con Irán”, concebido para salir del impasse en que se había estancado la causa de la AMIA durante veinte años.

Por otro lado, como ha sido fehacientemente probado en cables desclasificados por Wikileaks, la sumisión del fiscal Nisman a las directivas de la Embajada de Estados Unidos en Argentina, la CIA y el Mossad arroja un pesado manto de sospechas sobre su independencia de ciertas constelaciones internacionales de poder y la idoneidad de una investigación realizada bajo tales influencias.

La ausencia de la solidez necesaria para exigir la indagatoria de la Jefa del Estado -con toda la gravedad institucional que una tal acusación implica- así como la sórdida pugna interna en la ya disuelta Secretaría de Inteligencia de la Argentina (reemplazada, como lo anunciara en su discurso del 26 de Enero la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, por una renovada Agencia Federal de Inteligencia) donde sectores recientemente desplazados de la SI intentan erosionar la figura presidencial, tienen como objetivo perjudicar las posibilidades del candidato del kirchnerismo en las próximas elecciones presidenciales y, con ello, impedir la continuación de las políticas sociales y de soberanía nacional, condicionándolo a inescrupulosas instancias judiciales y a la voluntad de las corporaciones mediáticas que con su inmenso poder manipulan incesantemente a la opinión pública.

La Red En Defensa de la Humanidad, integrada por miles de intelectuales, artistas, científicos, activistas y luchadores sociales de todo el mundo, convoca a estar vigilantes sobre el desarrollo del plan desestabilizador contra Argentina, país donde, en 2005, fue enterrado el llamado Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y cuya actuación ha sido determinante en el proceso de unidad e integración de la Patria Grande.

Red de Redes En Defensa de la Humanidad, enero de 2015
Adhesiones a endefensasoberaniaargentina@gmail.com

Firmas iniciales:

Pablo González Casanova (México); Miguel d'Escoto Brockmann (Nicaragua); Stella Calloni (Argentina); Martin Almada (Paraguay): Miguel Concha Malo (México); Theotonio dos Santos (Brasil); Hugo Moldiz (Bolivia); Horacio López (Argentina); Atilio Boron (Argentina); James Cockcroft (Canadá); Ricardo Forster (Argentina); Aldo Díaz Lacayo (Nicaragua); Luis D’Elia (Argentina); Jorge Veraza (México); Eva Golinger (Estados Unidos); Carmen Bohórquez (Venezuela); Omar González (Cuba); Arnold August (Canadá); Pablo Ferreyra (Argentina); Elma Beatriz Rosado (Puerto Rico); Javier Couso (España); Héctor Díaz-Polanco (México); Hildebrando Pérez Grande (Perú); Danny Rivera (Puerto Rico); Katiuska Blanco (Cuba); Andrés Barreda (México) Winston Orrillo(Perú); Camille Chalmers (Haití); Gilberto López y Rivas (México); Salim Lamrani (Francia); Mónica Bruckmann (Brasil); Fernando Buen Abad (México); José Steinsleger (México); Ángel Guerra Cabrera (Cuba); Katu Arkonada (País Vasco); Nayar López Castellanos (México); Carlos Fazio (México); Luis Hernández Navarro (México); Fernando Rendón (Colombia); Darío Salinas (México); María Nela Prada (Bolivia); Rosa C. Báez (Cuba); Ángeles Diez Rodríguez (España); Jonathan Tea (Argentina); Luciano Vasapollo (Italia); Ramón Chao (España); Roberto Montoya (España); Winston Orrillo (Perú); Bruno Portuguez (Perú); Ricardo Flecha (Paraguay); Marilia Guimaraes (Brasil); Ricardo Bajo (Bolivia); José Miguel Candía (México); Marcelo Colussi (Guatemala); Carlos Prigollini (México); Fanny Palacios Izquierdo (Perú); Ramón Pedregal Casanova (España); Gabo Sequeira (Argentina); Carlos Molina Velásquez (El Salvador); Rita Martufi (Italia); Montserrat Ponsa Tarres (España); Walter Martínez Alves (México); Vicente Otta (Perú); Techi Cusmanich (Paraguay); Pilar Roca (Perú); Rosina Valcárcel (Perú); Alfredo Vera (Ecuador); Gustavo Espinoza (Perú)

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Género con Clase Impreso